Imprimir

El joven padre sostenía preocupado el precioso cuenco, mientras su hijo trataba de alcanzar la parte más alta de la puerta con una especie de brocha hecha de hisopo. El cuenco contenía la sangre de un cordero que había sido sacrificado justo antes de la puesta del sol, y debía de ser aplicada sobre la puerta.

¿Por qué? Preguntaban sus queridos hijos, pero no había respuesta alguna. Ni él mismo podía permitirse el lujo de hacerse esa pregunta. “¡Se trata de obedecer!” Dijo, “Hemos de obedecer la voz de la autoridad, y que el Dios del cielo tenga misericordia de nosotros”. Eso era todo lo que podía decir.

A lo lejos, el aire se llenó de un gran clamor de llantos. La familia, que estaba reunida en casa junto con un par de vecinos cercanos, tenía que comer la cena de pie, metidos en su hogar, sin salir de casa y con sus zapatos puestos. Era medianoche y la luna brillaba sobre una escena aterradora.

Esta vieja historia, que se conmemora cada año en “Semana Santa”, ha sido transmitida durante generaciones por judíos y cristianos. Se trata de la Pascua, una historia asombrosa que se ha hecho famosa especialmente a través de Hollywood, ya que llamó la atención de los productores de cine. No les importaba si la historia era verdadera o falsa, sólo se lanzaron a realizar una producción para recaudar un montón de dinero. Al fin y al cabo era la Biblia.

El caso es que acertaron, ya que fue una de las diez mejores películas que se han producido, tanto por la cantidad de dinero recaudado, como por el número de personas que la han visto. ¿Por qué habrá tenido tanto interés el público en esta historia? Llegó a convertirse en algo que muchos ven ahora como un rito o tradición cada primavera.

Por esta película, que vívidamente representa aquella fatídica noche, gente que nunca ha leído la Biblia conoce la historia. Fue la noche en la que el "Ángel de la Muerte", en forma de una plaga horrible, pasó por Egipto matando miles de personas.

El milagro fue que el ángel de la muerte no arrebató la vida de las personas que fueron obedientes al profeta de Dios, que les había dicho exactamente lo que tenían qué hacer para estar a salvo de la plaga. Si obedecían, el ángel de la muerte pasaría sobre ellos (no entraría) y después serían liberados de la esclavitud.

Después de aquel milagro del que el pueblo de Dios salió ileso del Ángel de la Muerte, vino el gran y famoso "Éxodo" a la libertad y la Tierra Prometida.  Dios les mandó entonces que todos los años recordaran este acontecimiento durante la primera luna llena de cada primavera, con un gran festival llamado Pascua. Nunca debían de olvidarse cómo su Dios los había salvado por haber obedecido sus ordenanzas.

Para estar seguros, tenían que permanecer confinados, sin salir afuera... “¡Quédense en su casa! ¡No salgan!" La muerte azotaba por todas partes del país con una plaga para la que no había cura. ¿Te suena a algo? ¿No te apresurarías a coger una rama y poner la sangre de un cordero sobre la puerta de tu casa si eso fuera el remedio contra esa plaga tan terrible?