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El Primer Amor

¿Te has preguntado alguna vez por qué el cristianismo de hoy es tan diferente de cómo fue en un principio? Los primeros capítulos del Libro de Hechos reflejan el comienzo de una vida intensa de amor y unidad, donde todos compartían todo lo que tenían....

 

Esta vida maravillosa fue el resultado de la predicación de los apóstoles, que llenos del Espíritu Santo, establecieron comunidades donde enseñaban todo lo que habían aprendido de Yahshua (en castellano, Jesús).

Todos los que creían estaban juntos y tenían todas las cosas en común, y vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseveraban en unidad cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. (Hechos 2:44-47)

Y la multitud de los que habían creído eran de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad. (Hechos 4:32-35)

¿Qué ha pasado? ¿Por qué ha cambiado tanto? ¿Dónde puedes encontrar hoy cristianos compartiendo todas sus posesiones? Muchos dicen que aquella vida surgió, simplemente, del entusiasmo inmaduro de los primeros creyentes, y de las circunstancias peculiares de aquel tiempo. Niegan que fuera el resultado de obedecer las enseñanzas del Mesías, y concluyen diciendo que a medida que la fe cristiana iba madurando, los creyentes dejaban de vivir juntos en comunidad. Pero... ¿no tendría más sentido pensar que los seguidores de un gran maestro, se fueran apartando con el tiempo de sus enseñanzas, en vez de ser cada vez más fieles? ¿Es la iglesia de hoy más fiel que la de entonces?

Es seguro que los primeros discípulos de Yahshua el Mesías que vivieron con Él, escucharon sus enseñanzas, fueron testigos de su resurrección, y recibieron sus últimas instrucciones acerca del reino de Dios, al recibir el poder del Espíritu Santo, fueron muy diligentes en poner en práctica sus enseñanzas. Después de todo, su Maestro les dijo que cuando les enviara el Espíritu Santo, éste les recordaría todas las cosas que Él les había hablado.

La iglesia que nació el día de Pentecostés fue el primer fruto del Espíritu, y está claro que ese fruto no iba a cambiar a menos que el árbol mismo enfermara.

Lo trágico es que eso es exactamente lo que ocurrió. Con el paso del tiempo, las iglesias se desviaron de la fundación original y del modelo establecido por los apóstoles. De hecho casi todo el nuevo testamento describe este proceso, siendo la iglesia de Éfeso un buen testimonio de ello. El apóstol Pablo finalizó su cálida carta a los efesos con la siguiente bendición:

La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. (Efesios 6:24)

Lo cierto es que durante los años siguientes, Pablo escribió dos cartas a su discípulo Timoteo, que en aquel entonces supervisaba la iglesia en Éfeso. En estos escritos, Pablo les advertía encarecidamente que tuvieran cuidado con los falsos maestros y con el engaño sutil de las comodidades materiales. Treinta años después el mismo Mesías reprendía severamente a la iglesia de Éfeso:

Pero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído y arrepiéntete, y haz las obras que hiciste al principio; si no, vendré a ti y quitaré tu candelero de su lugar, si no te arrepientes. (Apocalipsis 2:4-5)

Aquel primer amor que tuvieron por su Maestro y los unos por los otros se había corrompido, y después de una generación cayó en el olvido. Tan solo quedó una doctrina que apenas producía vida alguna, una pequeña luz que se apagaba inevitablemente, y por no arrepentirse y hacer las obras del principio, pronto llegó el mismo Mesías como un ladrón en la noche para llevarse el candelero apagado. Aquellas primeras obras, que fueron el resultado de aquel primer amor, no eran ni más ni menos que la vida descrita en Hechos 2 y 4, y que fue la primera luz de la iglesia.

LA CAJA NEGRA

Recuerda, por tanto, de donde has caído…. (Apocalipsis 2:5)

Como un avión cuyos motores perdieron potencia y cayó lejos de su destino previsto, la iglesia del primer siglo perdió altitud gradualmente al ir apagándose su amor, estrellándose no muy lejos, en el siglo siguiente.

La carta de Santiago, escrita al principio del siglo II, presenta una iglesia lúgubre y desmembrada, consumida por el orgullo, carente de compasión, llena de envidia y motivada por el ansia de poder, las riquezas y el placer. A continuación hubo un largo silencio. El avión se había estrellado.

Sin embargo, el cristianismo continuó, convirtiéndose en lo que es hoy: una próspera religión mundial, pero su naturaleza es drásticamente diferente a la de la iglesia que establecieron los apóstoles.

Cuando un avión se estrella, generalmente hay cierta urgencia en recuperar de entre los restos la grabadora de vuelo, conocida como la caja negra. Esta caja es casi indestructible, y graba todas las conversaciones que tienen lugar en la cabina del piloto durante el vuelo, además de registrar datos técnicos significativos. Los investigadores de un siniestro aéreo, investigan minuciosamente la información contenida en la caja negra, con la esperanza de que revele la causa del accidente. De esta formapueden también prevenir accidentes similares en el futuro.

La Biblia es la “caja negra” del “vuelo” de la iglesia del primer siglo, especialmente el Nuevo Testamento, que ha probado ser indestructible, preservado milagrosamente, a través de siglos llenos de peligro. Para el ojo que discierne, es un documento que testifica la degradación de la iglesia y revela las razones de su fallecimiento. En el primer siglo, el apóstol Pablo escribió estas palabras a la iglesia haciendo referencia a la caída del antiguo Israel:

Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos. (1 Corintios 10:11)

Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. (Romanos 11:21-22)

CAYÓ, CAYÓ...

El apóstol Pablo, al principio de su ministerio, esperaba con expectación el regreso de Yahshua para poder ver el final de esta edad y el comienzo de su reinado de mil años. Más tarde se dio cuenta de que no viviría para ver ese día. Con el paso de los años los avisos en sus cartas se hicieron cada vez más urgentes, ya que veía que los creyentes se desviaban de la fundación que él había establecido, dejándose engañar por carismáticos apóstoles que se habían elegido a sí mismos, los cuales arrastraron a muchos tras de sí al predicar un evangelio más permisivo que dejaba espacio para sus apetitos carnales. Finalmente se perdió aquella vida de amor y entusiasmo, siendo sustituida por tradiciones y rituales muertos, al estar desconectados de la fuente que les alimentaba, aquella de la que Pablo les habló.

Así el hacha fue puesta en la raíz del árbol enfermo, lo mismo que había sido puesta en los días de Juan el Bautista, cortando las ramas sin fruto del viejo Israel. Han sido dos caídas, como las que describe el juicio pronunciado por el libro del Apocalipsis:

Y clamó con potente voz, diciendo: ¡Cayó, cayó la gran Babilonia! Se ha convertido en habitación de demonios, en guarida de todo espíritu inmundo y en guarida de toda ave inmunda y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del vino de la pasión de su inmoralidad, y los reyes de la tierra han cometido actos inmorales con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con la riqueza de su sensualidad. (Apocalipsis 18:2-3)

Tal y como había avisado Pablo, y tal como le ocurrió al viejo Israel, la novia prometida se convirtió en una prostituta y los siguientes 1900 años de historia dan testimonio de los escabrosos y sangrientos episodios de sus actos inmorales.

LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS

La historia también nos cuenta como a través de los siglos hubo almas llenas de coraje que anhelaron la vida que la iglesia experimentó en sus orígenes. Pero, de hecho, no lo lograron en ninguno de sus valientes intentos. Los profetas predijeron que debía darse la restauración de todas las cosas para que el Mesías volviese a la Tierra. Para ello es preciso que sea reunido un pueblo que recupere la vida de los primeros discípulos cumpliéndose así las palabras de los profetas.

Tiene que haber una gente que aprenda la lección de lo que pasó con el antiguo Israel, y con la iglesia del primer siglo, y vencer ahí donde ellos cayeron. De esta forma vendrá el final de esta perversa generación, y el regreso de Yahshua el Mesías para establecer su reino de paz en la tierra.

La esperanza de tal restauración fue gráficamente expresada por un hombre sabio que vivió hace mucho tiempo:

Porque hay esperanza para un árbol cuando es cortado, que volverá a retoñar, y sus renuevos no le faltarán. Aunque envejezcan sus raíces en la tierra, y muera su tronco en el polvo, al olor del agua reverdecerá y como una planta joven echará renuevos. (Job 14: 7-9)

Nosotros creemos que ese renuevo está brotando, produciendo la misma vida que surgió hace dos mil años, el día de Pentecostés.

Volviendo a aquel primer vuelo que se estrelló... un nuevo avión está siendo construido bajo la dirección de su Creador y de acuerdo a sus planos originales. Estamos prestando mucha atención a la información de aquella caja negra, de manera que podamos mantener el curso y alcanzar nuestro destino profético.Estamos buscando aquellos que quieren subir a bordo con nosotros.