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El comienzo del libro de Los Hechos de los Apóstoles describe la vida entusiasmante de la primera Iglesia en Jerusalén. Esta nueva vida fue el resultado de escuchar, el día de Pentecostés, el evangelio puro, sin adulterar, a través de Pedro y los demás apóstoles.

“Y con muchas otras palabras testificaba solemnemente y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.” (Hechos 2:40)

Pedro comunicó “las muchas otras palabras” en obediencia al mandamiento de Yahshua a los apóstoles de “enseñadles a guardar todo lo que os he mandado”escrito en Mateo 28:19-20. Las muchas otras palabras consistían en los mandamientos de Yahshua de abandonar la familia, las posesiones, e incluso tu propia vida egoísta para poder recibir la nueva vida que Él vino a establecer en la tierra. El resultado de escuchar y creer el mensaje que Pedro predicó aquel día fue que “todos los que habían creído estaban juntos y tenían todo en común.”[1]

La obediencia al evangeliosiempreproducirá una comunidad donde los discípulos viven juntos alegremente, entregando sus vidas para cubrir las necesidades de sus hermanos y hermanas. De hecho, los mandamientos de Yahshuano se puedenobedecer fuera de una comunidad donde todas las cosas se comparten y se vive una vida en paz y armonía.[2] Por eso el ángel ordenó a Pedro en Hechos 5:20 ir al templo y anunciar “todo el mensaje de esta nueva Vida,” para que pudieran añadirse más a los que ya estaban reunidos.

La gente en Jerusalén sabía que algo milagroso estaba pasando entre esta gente que se juntaba con gran gozo y que, entusiasmados, compartían todo para cuidar de los necesitados. Era necesario que escucharan todo el mensaje de esta nueva Vida para poder entender qué estaba ocurriendo en su medio. Sin el mensaje completo, esta nueva vida no se podía realizar. De la misma manera, el mensaje, sin la vida trascendentalde la comunidad, no tenía autoridad ni credibilidad.

¿Qué mensaje predicarían hoy los cristianos modernos? ¿En qué vida se apoyarían como fruto de las enseñanzas de Cristo y su sacrificio? Seamos honestos, realmente no hay ninguna diferencia perceptible entre el estilo de vida de los cristianos y la de cualquier otra buena persona de la sociedad secular. ¿Cómo van a invitar a otros a una nueva vida, si la vida que viven es la misma?

Yahshua no condenaba a la gente de las naciones por preocuparse por la comida y el vestido; pero a los que le seguían, les mandó vivir de acuerdo a un estándar más alto, que buscaran primero su reino y su justicia y que confiaran totalmente en Él, quien proveería todas sus necesidades.[3] La gente tiene diversas opiniones sobre lo que esto significa, pero la huella que dejó la vida de sus primeros discípulos está ahí y cualquiera la puede ver.

“La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común.”(Hechos 4:32)

Esto está escrito dos veces en el libro de Hechos para que veamos claramente que la Iglesia no puede ser de otra manera sino una comunidad, la cual es el testimonio que causará que el mundo crea en Yahshua.

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.” (Juan 13:35)

“yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.”( Juan 17:23)

El Camino, la Verdad y la Vida.

“Jesús (Yahshua) le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”(Juan 14:6)

Yahshua es verdaderamente el camino, la verdad y la vida. ¿Pero cómo conoces a Yahshua? ¿Quién nos puede enseñar el camino al Camino?

Cuando Yahshua hizo caer a Pablo de su caballo, le preguntó: “¿Por qué me persigues?” ¿A quién estaba persiguiendo Pablo?, ¿no era a su Cuerpo aquí en la tierra?[4] Yahshua había subido al Padre y les había dejado como sus embajadores, reconciliando al hombre con el Padre a través de Él. [5] En el libro de Hechos está escrito que a los primeros discípulos se les llamaba corrientemente: “El camino.” Aquellos que“discernían el Cuerpo”[6] reconocían a Yahshua en su pueblo, quien llevaba a cabo su ministerio haciendo las obras que Él les encomendó hacer en su Nombre.[7]

“Pilatos entonces le dijo: ¿Así que tú eres rey? Jesús respondió: Tú dices que soy rey. Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.”(Juan 18:37)

Aquellos que sonde la verdadescucharán su voz y se unirán a su Cuerpo, que es un testimonio de la verdad. Al igual que Yahshua, han nacido para el mismo propósito. Yahshua habló en Juan 18:37 acerca de su humanidad (“he nacido”) y de la divinidad (la Palabra) que habitaba en Él (“he venido al mundo”). Porque lo que no es creado no puede nacer nunca, pero el Hombre Yahshua nació para que la Palabra de Dios morara en Él. [8]

El Espíritu y la novia

De la misma manera, ahora su Espíritu mora en su Cuerpo, conocido también como su Novia.[9] En Él estaba la vida: la luz de los hombres [10], pero ahora la vida del Espíritu está en ella: su pueblo. Así que ahora “el Espíritu y la Novia” dicen “ven, bebe del agua de la vida”,[11] que es el Espíritu Santo. Yahshua sigue siendo el camino, la verdad y la vida, en su pueblo donde Él mora a través de su Espíritu.

La invitación de Apocalipsis 22:17 es para todos aquellos que están sedientos que vengan y “beban del agua de la vida gratuitamente.” Esta palabra, gratuitamente, en el griego original, significa sin causa – sin ninguna otra causa (riquezas, ataduras familiares, metas personales, etc.) que le impidieran beber del agua de la vida. El joven rico tenía una causa mayor en su corazón que seguir a Yahshua. Pero Pedro entendió que todos los que verdaderamente quisieran seguirle abandonarían cualquier otra causa para beber del agua de la vida.[12]

Recuerda, Él dijo que por sus frutos se les conocería.[13] No hay otra manera que el Camino pueda ser, que de la manera que el Camino era cuando era el Camino.
Esto requiere una comunidad.

1. Hechos 2:44 [atrás]
2. 1 Pedro 2:9-12; Sal. 133 [atrás]
3. Mateo 6:31-33 [atrás]
4. Hechos 9:1-5 [atrás]
5. 2 Corintios 5:18-20 [atrás]
6. 1 Corintios 11:29 [atrás]
7. Juan 14:12, Efesios 2:19; 4:16 [atrás]
8. 1 Timoteo 2:5, Juan 1:1, 2, 14 [atrás]
9. Apocalipsis 19:7,8; 21:9 [atrás]
10. Juan 1:4 [atrás]
11. Apocalipsis 22:17 [atrás]
12. Mateo 19:27 [atrás]
13. Mateo 7:20 [atrás]