Doce Tribus
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Hace algún tiempo cuando iba a la universidad, ya buscaba una vida que tuviese sentido. No lo encontré en la escuela. Se me dijo que era primordial ir a la universidad para luego meterme en la corriente de la vida, lo que sea que esto significara. De algún modo, ser un engranaje más de la máquina no me motivaba. Quise tener verdaderos amigos y quería hacer algo

con mi vida que realmente fuera diferente. No experimentaba ninguna de esas cosas.

Unos años antes, cuando todavía estudiaba bachillerato, fui a un concierto, solitario y buscando algo, con la misma inquietud que me acompañaría durante años.

Cuando salí del concierto alguien debió darme un pequeño folleto. Hablaba de gente que vivía en comunidad. Esto era realmente interesante para mí ya que estaba buscando algo así. De alguna manera, debido a las ocupaciones de la vida, lo guardé en un armario y lo olvidé.

Fueron pasando los años y seguí viendo a esta gente en muchos de los eventos a los que yo asistía. Algo en ellos comenzaba a cautivar mi interés. Un día un amigo y yo aparcamos justo detrás de su gran autobús color marrón crema. En la parte trasera se leía un cartel que decía: “Conocemos el Camino, te llevaremos a casa”. Pensé para mí mismo “esto es lo que quiero, un hogar verdadero” Pregunté a mi amigo si conocía algo sobre ellos. Contestó: “Bueno, son una de estas comunidades que siguen a Dios”.

Cuando me dijo eso mi corazón saltó dentro de mí. Esto era lo que yo andaba buscando, una comunidad donde la gente ama al Dios de la Biblia. Entonces le volví a preguntar: ¿creen en Jesús? No exactamente, respondió, siguen a un gurú llamado Yahshua.

Yahshua, ¿y quién es ese?, pensé para mí mismo. Esta gente parecía maja, pero si no seguían al Hijo de Dios entonces no me interesaba. Si había algo en lo que no quería estar envuelto era en una religión rara. Así que decidí evitarles. Finalmente entré en la universidad, pero todavía seguía solo y buscando. Algunos amigos me habían invitado a algunos conciertos que tendrían lugar aquel mismo verano. Decidí ir con ellos. En uno de los primeros espectáculos vi ese mismo autobús y al instante me sentí de nuevo interesado. Algo de esta gente parecía muy especial pero recordaba que no seguían al Hijo de Dios. Habían pasado dos años desde la primera vez que tomé contacto con ellos. Desde entonces yo seguía buscando mi camino, algo real, sin encontrar nada.

En uno de estos conciertos estaba cruzando el aparcamiento cuando vi a un amigo, lo asombroso del asunto es que estaba sentado muy cerca de aquel autobús. Hablaba con alguien, así que me senté y me uní a la conversación. Al poco tiempo de estar allí le pregunté si sabía algo de aquel autobús, me dijo que preguntara al otro hombre porque pertenecía a la comunidad que viajaba en aquel autobús.

Me entusiasmé, ya que nunca antes había hablado con ninguno de ellos, solamente había escuchado algunos comentarios que decían que eran seguidores de “Yahshua” y eso me había alejado de ellos por dos años.

Pero yo tenía muchas preguntas acerca de su comunidad y de aquello en lo que creían. Naturalmente, mi primera pregunta fue, ¿creéis en el Hijo de Dios?

Para mi sorpresa, me dijo “por supuesto, nuestra vida entera gira entorno a Él y sus enseñanzas,” casi no podía creerlo.

Me explicó que mientras la mayoría de la gente llama al Hijo de Dios, Jesús, ellos preferían llamarle por su nombre hebreo original, Yahshua, que significa “Salvación de Dios”.

Todo lo que me estaba diciendo empezó a tener sentido para mí. Yo había crecido en una sociedad que me había hecho cuestionarme todo, pero de alguna manera nunca me había cuestionado lo que me habían endosado en la iglesia cristiana. Influenciado por esta había llegado a pensar, aun viendo su amor y amabilidad, que por el simple hecho de que no le llamaran Jesús, debían ser algo malo. Pero lo que descubrí fue que Jesús ni siquiera es el nombre[1] del Salvador. Así que ahora, como ya habrás imaginado soy parte de esta gente que sigue al Hijo de Dios y me gustaría compartir contigo las asombrosas cosas que he aprendido acerca de su Nombre.

En los días de Juan el Bautista y del Hijo de Dios la lengua que preservaron los judíos devotos era el hebreo. Así que cuando el ángel Gabriel trajo las buenas nuevas a la virgen hebrea, Miriam (María), quiendaría a luz al salvador del mundo, le dijo el nombre que le habría de dar,¿en qué lengua supones que le habló? Hebreo desde luego. Y ciertamente Miriam y Yosef (José), le dieron el nombre que el ángel les había mandado, Yahshua.

En Mateo 1:21, en tu Biblia probablemente dice: “… y tú le llamarás Jesús porque salvará a su pueblo de sus pecados.” Pero el nombre Jesús es una adaptación moderna al español, que procede del nombre griego Iesous, lo cual es una degeneración del nombre original Yahshua. El nombre Jesús o Iesous no tiene significado por sí mismo[2], pero el nombre hebreo YAHSHUA literalmente significa salvación de Yahweh.

Esto da sentido a lo que el ángel dijo en Mat. 1:21, “... le llamarás Yahshua (salvación de Yahweh) porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.” 

También es interesante saber que en Hechos 26:14-15 dice que el apóstol Pablo escuchó el nombre del Hijo de Dios pronunciado en la lengua hebrea por el mismo Hijo de Dios, así que seguro que no escuchó el nombre griego Iesous o el nombre español Jesús sino mas bien el nombre hebreo, el nombre qué está por encima de todo nombre. -YAHSHUA

Prefiero llamar al Hijo de Dios, mi salvador, por su verdadero nombre, el Nombre por el que le llamaba su propia madre Miriam, su padre Yosef, y todos sus amigos judíos.

No solo he descubierto cual es su verdadero nombre y su significado sino también su verdadero Cuerpo en la tierra. Estoy agradecido de haber finalmente encontrado verdadero descanso en el verdadero Salvador. Por favor busca tiempo para leer todos los otros artículos de este periódico. Si quieres visitarnos serás bienvenido en cualquiera de nuestras comunidades.

1. Algunos expertos dicen que Iesous procede de una forma primitiva que quiere decir “Zeus sanador”, el Dios supremo de la mitología griega. [atrás]
2. Yah es el nombre personal de Dios y Shua viene de la raíz hebrea que significa “salvar”, Dios se identificó a Moisés como Yah que quiere decir “YO SOY” en Éxodo 3:14 y en el Salmo 68:4 que dice “Cuyo Nombre es Yah” y como en la palabra Aleluya (“Alabad a Yah”) y en Juan 5:43 y 17:11 Yahshua dice que Él vino en el Nombre de su Padre “el Nombre que me has dado,” así que no es una sorpresa que el nombre del Padre esté incorporado en el nombre del Hijo Yahshua. [atrás]
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