Doce Tribus
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La restauración de las doce tribus espirituales de Israel es nada menos que el emerger de una nueva cultura, expresando la unidad de nuestra fe de forma tangible en medio de un orden social que está colapsando. Lo que escribimos a continuación es una breve descripción de algunos de los principales aspectos de nuestra cultura, tradiciones y valores de nuestra vida espiritual y social.

Dios, nuestro Padre

Creemos en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el creador de todas las cosas.[1] Él se reveló a Moisés como Yahweh, "el que existe", un nombre que expresa su naturaleza eterna[2]. Es amoroso y misericordioso, lleno de compasión. También es justo y juzgará a todos los hombres de acuerdo a sus obras[3].

Nuestro Maestro Yahshua

Creemos que Yahshua (Jesús en español) nació de una virgen hebrea llamada Miriam (María), quien estaba comprometida con Yosef (José)[4]. Fue concebido en el vientre de Miriam mediante el milagroso obrar del Espíritu Santo[5], no de una semilla de hombre caído, por esto se le llama Hijo de Dios. Aunque plenamente humano, [6]es la mismísima encarnación de la Palabra y Espíritu de Dios[7]. Escogió mantener siempre una comunión íntima y perfecta con el Padre, y nunca pecó[8]. Por los celos y el temor de los líderes religiosos fue crucificado. Como un cordero sin mancha, su vida sin pecado llegó a ser la ofrenda por los pecados de toda la humanidad.[9]Después de pagar por nuestros pecados tres días y tres noches[10] en la agonía de la muerte[11],su espíritu y alma regresaron a su cuerpo y resucitó de la muerte. Cuarenta días después ascendió al cielo y tomó su lugar al lado del Padre[12].Envió su Espíritu a morar en sus discípulos en la tierra, para que pudieran completar el trabajo que él había comenzado: traer el final del reino de satanás en la tierra[13].Volverá cuando tenga un pueblo que se haya preparado[14], que llegue a ser como Él[15].

El propósito de Yahshua

En el principio Dios creó al hombre para que ejercitara dominio, en su nombre, sobre el adversario (satanás), para que éste pudiera ser juzgado, ejecutado y arrojado al lago de fuego para la eternidad[16]. Dios quería que el hombre destruyera el poder de satanás, completamente. Pero el hombre cayó y no cumplió su propósito. Al contrario, con su desobediencia el hombre perdió su autoridad y capacidad para gobernar sobre el adversario.

Yahshua, el segundo Adán, sí venció. Por lo tanto Yahshua fue el último Adán quien vino para cumplir la palabra de Dios en Génesis 1[17].

Originalmente el hombre debía gobernar la tierra y todavía lo hará, mediante el segundo y último Adán, a través de sus discípulos. Aquellos que Él no se avergüenza de llamar hermanos[18].

El Mesías tenía dos aspectos en su humanidad:

  1. Ser para Yahweh un hombre que dominara la tierra completamente como en Génesis 1:26, para reconquistarla y gobernar sobre satanás.

  2. Ser para el hombre un salvador que había tratado con el problema del pecado. Siendo el Cordero de Dios, quien no solo compró nuestro perdón, sino que obra para purificar y redimir a su pueblo.

El propósito de Dios es tener muchos hijos, por esto fue necesario que Yahshua se ofreciera como sacrificio para redimirnos. Vencer a satanás y guardarse limpio del pecado no fue suficiente, pues se hubiese quedado solo, pero con su muerte ha redimido un pueblo para su propia posesión.

Él, quien no está bajo el poder de satanás o del pecado tiene autoridad para llamarnos a seguirle en cualquier momento. Abrió el camino para que podamos llegar a ser como Él. Dios quiere una novia idónea y compatible para su Hijo, un cuerpo que le represente, suficientes hijos para gobernar el universo, una nación de doce tribus.

"Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un Padre; por lo cual Él no se avergüenza de llamarlos hermanos(Hebreos 2:11)"

 El Evangelio

 Aunque toda la humanidad está bajo una sentencia de muerte por causa del pecado,[19]las Buenas Nuevas son que nuestro Maestro Yahshua ha pagado por nuestros pecados con su propia sangre[20]para que nosotros seamos librados de esa condena de muerte,[21]y poder pasar el resto de nuestras vidas haciendo su voluntad en la tierra.[22]Si una persona está verdaderamente dispuesta a hacer la voluntad del Padre, recibirá fe cuando mediante un discípulo verdadero, escuche acerca de nuestro Maestro Yahshua.[23]Entonces, abandonará su vieja vida y todas sus posesiones,[24]muriendo en las aguas del bautismo,[25]clamando a nuestro Maestro Yahshua para que le perdone y le salve de sus pecados y le dé una nueva vida.[26] Será lleno del Espíritu Santo[27]y desde entonces ya no vivirá para sí mismo, sino para aquel que murió por él.[28]La realidad práctica de todo esto es que compartirá una vida en común de amor y unidad con aquellos discípulos que compartieron las Buenas Nuevas con él.[29]

 La Iglesia-comunidad

 El libro de los Hechos de los Apóstoles describe un fenómeno social sin precedentes: El nacimiento espontáneo de una comunidad religiosa de gente que se amaban de tal manera que estaban dispuestos a darlo todo los unos por los otros. Estaban tan agradecidos por el perdón de sus pecados y haber sido librados de la muerte, que lo único que deseaban era hacer la voluntad de Dios y traer su reino.

 Nuestras comunidades religiosas, al igual que en el primer siglo, han surgido espontáneamente al entender el sacrificio de Yahshua y el propósito que Dios tiene para el hombre, y están establecidas siguiendo este patrón.

 El término iglesia en el Nuevo Testamento describe un grupo de creyentes (pueblo) que comparten juntos una vida en común basada en las enseñanzas y visión profética de Yahshua, el Mesías[30]. Colectivamente forman el Cuerpo del Mesías[31]y completan el trabajo que el Maestro comenzó cuando estaba en la tierra, por el poder del mismo Espíritu Santo.[32] Son también conocidos como la Comunidad de Israel[33], una nación santa y un sacerdocio real[34] formado por doce tribus.[35]

 Hoy día la comunidad religiosa mundial de las “Doce Tribus” está establecido en doce áreas geográficas diferentes repartidas por la tierra[36]. Cada tribu tiene un gobierno propio y está formada por muchas comunidades y clanes igualmente autogobernados[37]. Cada comunidad consiste en una o más casas en las que los discípulos mantienen su unidad mientras viven, trabajan, oran, adoran y celebran juntos[38]. A través de las pruebas y sufrimientos de su vida juntos[39], la cuál es el fuego refinador.[40] Son progresivamente transformados a la imagen de su Maestro Yahshua[41]. Esperan su vuelta[42], como a un rey que viene a por su novia cuando ésta esté completamente preparada.[43]

 El propósito de la Iglesia

 La restauración de las doce tribus de Israel al final de esta edad, tiene un doble propósito:

  1. Ser establecida para glorificar a Dios más allá de las fronteras del Israel físico, dando el fruto del reino. Sirviendo de testimonio vivo del poder de salvación de Yahshua.

  2. Comenzar la siguiente edad del reinado del Mesías sobre la tierra (con muchos hijos). Encargarse nuevamente del mandato original de gobernar sobre toda la creación, para que todo se cumpla en la próxima edad, y traer la edad eterna. Ser la morada eterna de Dios.

Él está reinando ahora y nosotros con Él: Así tenemos que testificar acerca de la salvación del Mesías y de su victoria sobre el egoísmo, satanás y la muerte.

Los últimos días y el Milenio

A medida que desaparecen las fronteras entre las naciones, las diferentes culturas dan paso a una emergente sociedad global y multicultural, y los estándares morales absolutos encarnados en estas culturas dan paso a la ley de la “corrección política”. La presión social está erosionando rápidamente la conciencia de las personas, causándoles perder la imagen de Dios en ellos[44]. Tristemente muchos se entregarán a todo deseo malvado, sin tener en cuenta las consecuencias, aumentando así la categoría de los injustos y depravados.[45]

Al mismo tiempo los seguidores de Yahshua, el Mesías, están siendo transformados a la imagen de su Maestro, aumentando en su amor y cuidado los unos por los otros, y en su unidad como nación espiritual de doce tribus.[46] Al igual que el hambriento y necesitado eran atraídos hacia nuestro Maestro y el orgulloso repelido, así será con su pueblo.[47]Su luz atraerá a aquellos que odien su vida en este mundo caído, y molestará a aquellos que se sientan expuestos y amenazados por la vida de los discípulos.[48]

Al final, los discípulos serán expulsados de la sociedad por un gobierno mundial dominado por el Hombre de Iniquidad.[49]Huirán a lugares deshabitados donde perseverarán los últimos años de esta edad.[50]Durante este tiempo se completará su purificación,[51] mientras en el mundo del cual huyeron, la degradación humana alcanzará su límite.[52]Éste será el momento cuando Yahshua, el Hijo de Dios, descienda del cielo y reúna a sus seguidores para luchar la batalla que traerá el fin de esta edad.[53]Los ejércitos del Hombre de Iniquidad se reunirán en Megido para tratar de destruir al Mesías y sus santos.[54] Pero Él vencerá y limpiará la tierra de todo mal. El Maligno será atado,[55]y Yahshua tomará el trono en Jerusalén para gobernar la tierra junto a sus santos por mil años de paz y restauración.[56]

Al final de este milenio, el Maligno será liberado por un corto tiempo, para probar los corazones de los hombres, y engañará a muchos[57]. Su ejército rebelde será consumido, y el Maligno mismo será arrojado al lago de fuego, la segunda muerte. Finalmente todos los que habitaron en la tierra desde el principio resucitarán para el juicio final.[58]

El Juicio y el Destino Eterno el Hombre

Creemos que los seres humanos son criaturas eternas, que tienen un alma y un espíritu inmortal.[59] El destino eterno de toda persona depende de cómo viva su vida en esta tierra.[60] Hay tres destinos eternos, uno para cada una de las tres categorías de hombre: 1) el injusto y el depravado; 2) el Justo; 3) y el Santo.[61]

Por causa del pecado del hombre, desde el pecado original de Adán y Eva, el hombre está bajo sentencia de muerte,[62] pero esta muerte no es eterna.[63] Hay un día señalado cuando todos los muertos resucitarán y se encontrarán con su creador para ser juzgados de acuerdo a sus obras.[64]

Aquellos que rechacen el verdadero evangelio escuchado de un verdadero discípulo, y aquellos que vivan de tal manera que arruinan la vida de otros para satisfacer sus deseos egoístas, serán juzgados dignos de una segunda muerte, que la Biblia llama el lago de fuego.[65] Éstos son los injustos y depravados.[66]

Otros, que nunca tuvieron la oportunidad de escuchar el verdadero evangelio, pero vivieron de acuerdo a los dictados de su conciencia no serán dignos de una segunda muerte.[67] Éstos, los justos, habrán pagado por su pecado en la primera muerte,[68] y disfrutarán de una segunda vida en el reino eterno bajo el gobierno del Mesías y sus discípulos.[69]

Hay otros que puede que hayan cometido hechos dignos incluso de la segunda muerte, pero fueron convencidos de su condición pecadora y recibieron fe cuando escucharon las Buenas Nuevas de Yahshua, el Hijo de Dios.[70] Son los santos.[71] Obedecieron este evangelio (anteriormente descrito) y sus pecados fueron pagados mediante la muerte de Yahshua.[72] Éstos no viven ya para sí mismos, sino para Él.[73] Como consiervos, compartirán su destino eterno: gobernar sobre los justos en las naciones de la edad eterna.[74]

La redención de Israel

Cuando nació Juan el Bautista, el Espíritu Santo vino sobre Zacarías que dijo:

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque nos ha visitado y ha efectuado redención para su pueblo. (Lucas 1:68)

Esta profecía no se refería a la redención del dominio romano, sino a la redención de Israel para llegar a ser una nación santa[75]. Juan el bautista preparó el camino para el redentor de Israel.

Esta redención tenía que llegar a través de la muerte y resurrección de Yahshua el Mesías. El vino para redimir un pueblo que serían para Él una nación santa y un sacerdocio real, que produciría el fruto del reino. Yahweh inició una nueva nación del remanente de los judíos y los gentiles[76].

Su Reino llegaría finalmente a la tierra tras la restauración de la que hablan los profetas Isaías (49: 6) y Daniel (2:44)

"Dice El: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Jacob y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra." (Isaías 49: 6)

“En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, y este reino no será entregado a otro pueblo; desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos, y él permanecerá para siempre.” (Daniel 2:44)

Por lo tanto tiene que haber una restauración de la comunidad de los redimidos[77]. Esta comunidad será la evidencia y el testimonio de su gran amor y poder para redimir a su pueblo, será una luz a las naciones que brillará hasta los confines de la tierra anunciando la vuelta de Yahshua para tomar su reino.

“Entonces verán al hijo del hombre que viene en una nube con poder y gran gloria”. (Lucas 21:27)

Esto hace referencia a su vuelta, la segunda venida, cuando sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies[78].

La redención solo puede alcanzar a aquellos que confíen totalmente sus vidas a Yahshua. Él dejó muy claro que solo los que hagan, en esta edad presente, la voluntad del Padre entrarán en el reino de Dios[79]. Yahshua no puede tener nadie en su reino que no cumpla la voluntad para la que fue creado[80]. Solo hay una manera de que alguien conozca cuál es su voluntad, y solo una manera de cumplirla una vez que la conozca[81].

La restauración de todas las cosas

Nuestro Maestro habló de la restauración de todas las cosas.[82] Esta restauración incluye la nación de doce tribus de la que hacen mención Pablo y Santiago en Hechos de los Apóstoles y la Epístola de Santiago,[83]y que producirá el fruto del reino[84].

Ésta nueva nación cumplirá toda la ley[85] de la manera más excelente, tal y como Yahweh prometió a través del profeta Jeremías:

“He aquí, vienen días--declara el SEÑOR-- en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos--declara el SEÑOR; porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días--declara el SEÑOR- Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. (Jeremías 31:31-33)

Esta promesa de la Nueva Alianza se hace realidad por el amor derramado en nuestros corazones[86]. Este amor es el Espíritu Santo morando en los corazones de un pueblo, y hará posible que el propósito de Dios se cumpla en la tierra.

En el Nuevo Israel, los discípulos tienen en su corazón el deseo de cumplir la Ley y esto nos acerca al corazón de Dios.

Así el gozo de hacer la voluntad de Dios encuentra su más simple expresión en el Salmo 19:7-10.

 “La ley del SEÑOR es perfecta, que restaura el alma; el testimonio del SEÑOR es seguro, que hace sabio al sencillo. Los preceptos del SEÑOR son rectos, que alegran el corazón; el mandamiento del SEÑOR es puro, que alumbra los ojos. El temor del SEÑOR es limpio, que permanece para siempre; los juicios del SEÑOR son verdaderos, todos ellos justos;

deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, más dulces que la miel y que el destilar del panal. Además, tu siervo es amonestado por ellos; en guardarlos hay gran recompensa.”

 Solo cuando Dios establezca su ley en el corazón de un pueblo podrá existir una evidencia del reino venidero. Entonces todos verán un pueblo produciendo el fruto del reino.

 El testimonio del reino

“Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.”

(Juan 17:20-23)

La oración de Yahshua expresa cómo ha de ser el hombre redimido para poder llevar a cabo la restauración de todas las cosas en esta edad y traer la próxima.[87]

El mundo tiene que llegar a saber que el Padre envió a su Hijo Yahshua como un rescate, y que ama a todas las personas como a su propio Hijo. Para esto, es necesario un testimonio del reino venidero, una demostración viva de personas en unidad reflejando su gloria. El Padre solo tendrá lo que anhela si el hombre hace su voluntad en la tierra[88] en esta edad. Su voluntad es que la unidad entre los creyentes sea expresada como un cuerpo visible.[89]

“La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común. “ (Hechos de los Apóstoles 4:32)

Hechos 4:32-36 es la expresión de esta unidad y la clave para saber cómo entender y obedecer las escrituras. Esta fue la vida que los discípulos experimentaron durante un corto tiempo después de su resurrección.

En la primera iglesia, descrita en Hechos de los Apóstoles 2:42, todos los que habían creído estaban dedicados a la comunión.[90]Comunión es la traducción de la palabra griega Koinonia y significa que todos estaban incluidos y plenamente activos en una participación, comunicación, distribución y contribución conjunta a la vida social y las necesidades de la comunidad. Todo lo que tenían y todo lo que eran era compartido en común para cubrir las necesidades apremiantes de sus hermanos y hermanas.

La luz de las naciones

“Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Jacob y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.” (Isaías 49:6)

Isaías dice que esta nación santa es la luz que mostrará al mundo el amor que el Padre les tiene.[91] Nuestro Padre no estará satisfecho hasta que tenga un pueblo que le represente y muestre su gloria en la tierra.[92] Nadie puede ser salvo a no ser que le sea revelada la gloria de nuestro Padre.

 “Ciertamente El asombrará a muchas naciones, los reyes cerrarán la boca ante El; porque lo que no les habían contado verán, y lo que no habían oído entenderán.” (Isaías 52:15)

El mundo se maravillará del sorprendente resultado de la angustia de su alma.

 “Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento. Cuando Él se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del SEÑOR en su mano prosperará.

Debido a la angustia de su alma, Él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.” (Isaías 53:10-11)

Su descendencia es un pueblo cuyas vidas serán prolongadas para llevar a cabo su voluntad en la tierra, revelando su gloria. Es su pueblo redimido celoso de buenas obras, que lleva a cabo su voluntad en la tierra.[93]

 “Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino”. (Apocalipsis 19:7,8)

Después de que su novia se haya preparado, Él tendrá finalmente una ayuda idónea para toda la eternidad. Juntos gobernarán sobre el universo para siempre, sobre todas las generaciones hechas a su imagen y semejanza.[94]

 “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” (Génesis 1:27)

 La Confederación de las Doce Tribus

Cada tribu está formada por clanes autogobernados, formados por una o varias iglesias-comunidad. Todos los hombres y mujeres en estos clanes, en cada localidad,[95] están en total unidad[96]. Desde estas comunidades (iglesias) se envían evangelistas, al igual que Yahshua enviaba a sus discípulos. Estos caminantes son enviados de dos en dos con el evangelio[97]. Esto nos guía a establecer otras iglesias-comunidad en ciudades y pueblos cercanos, al igual que la colmena enjambra cuando ha crecido. Esta forma de vida que se replica a si misma toma la forma de una confederación de clanes.

Cada región es coordinada por hermanos dotados (ancianos) que se reúnen en consejo. Este es el patrón para todas las tribus del Nuevo Israel. Doce tribus es el límite fijado para el Nuevo Israel, aunque no hay un número fijo de clanes dentro de cada tribu, y no hay límite de comunidades dentro de cada ciudad.

Israel es el dominio de Yahweh en la tierra. Está formado por sujetos sometidos voluntariamente al gobierno de Yahshua. La Ciudad Santa está formada por estos siervos voluntarios, quien colectivamente forman la Novia, la esposa del Cordero[98].

No hay un santuario central o gobierno centralizado más que el Espíritu de nuestro Maestro Yahshua. Él está donde su pueblo mora junto en armonía y le sirven día y noche. Esto es “donde Él está”, como dijo a sus discípulos en Juan 12:25. Él está en todo lugar donde el candelero da luz.

Los ancianos de cada lugar están en sumisión a todos los demás ancianos. Todos estos consejos de ancianos están en comunión con los apóstoles[99]. Para el Nuevo Israel, confederación significa una comunión entre tribus y sus líderes tribales.

El nombre Israel significa “Elohim gobierna”, y lo hace a través de sus siervos, quienes le sirven donde Él está[100]. Servicio y obediencia son requeridos a todos aquellos que forman una tribu y sus clanes. Elohim gobierna donde mora en la comunión de las tribus[101]. Él gobierna a través de la palabra de Dios, que nos hace uno.[102]

 La religión organizada es institucional por naturaleza, esto significa que todas las actividades religiosas están planeadas o prescritas, hasta la adoración. En las Doce Tribus no hay traza de tales instituciones creadas deliberadamente para ordenar la vida. En vez de esto, todos son guiados por un Espíritu y enseñados por Él.[103] El gobierno de Elohim es la vida misma de la Confederación de las Doce Tribus. Nuestras doce tribus están gobernadas por buenos pastores que obedecen el mandamiento de nuestro Maestro en Mateo 28:18-20, enseñando a los discípulos a obedecer todas las cosas que Él mandó.

Aquí cada persona, de su libre voluntad, sirve al único Dios verdadero día y noche. La verdad es que Elohim gobierna en Israel y como no es un Dios de confusión, sino de paz, no hay acciones independientes entre su pueblo.

La nuestra es una supra-cultura que trasciende las barreras naturales de raza, cultura y nacionalidad como profetizó Ezequiel, refiriéndose a la restauración de las doce tribus en los últimos días. Nuestra cultura no cambia de acuerdo a los caprichos o modas o la opinión popular. El mundo observó otra supra cultura hace veinte siglos en la Iglesia Primitiva, que era una demostración diaria de una vida de amor que asombró al mundo. Así, las doce tribus no forman un orden institucional de clérigos y laicos.

 

1. Génesis 12: 1 – 3; 14:19 – 20; Éxodo 3:6 [atrás]
2. Éxodo 3:14 [atrás]
3. Eclesiastés 12:14; Salmo 9:8; Apocalipsis 20: 12, 13 [atrás]
4. Lucas 1:27 [atrás]
5. Lucas 1:35 [atrás]
6. 1ª Timoteo 2:5; Hebreos 4:15 [atrás]
7. Juan 1:1,14 [atrás]
8. Juan 5:19; 8:29; Hebreos 4:15 [atrás]
9. Isaías 53:1 – 12; Hebreos 9:14 [atrás]
10. Mateo 12:40 [atrás]
11. Hechos 2:24 [atrás]
12. Hechos 1:1 – 9 [atrás]
13. Hechos 1:8; 5:32; Juan 14:12; 1ª Juan 3:8 [atrás]
14. Lucas 1.17 [atrás]
15. Hebreos 10:13; apocalipsis 19:7; 1ª Juan 3:2 – 3 [atrás]
16. Apocalipsis 20:10; Mateo 25:41 [atrás]
17. 1ª Corintios 15:45; Efesios 1:20,21; [atrás]
18. Hebreos 2:11 [atrás]
19. Hebreos 9:27; Romanos 6:23 [atrás]
20. Hebreos 9:14 [atrás]
21. Juan 5:24 [atrás]
22. Mateo 6:10 [atrás]
23. Juan 7:17 [atrás]
24. Lucas 14:33; Marcos 10:21; 28-30 [atrás]
25. Romanos 6:3-8 [atrás]
26. Romanos 10:13; 2ª Corintios 5:17 [atrás]
27. Hechos 2:38 [atrás]
28. 2ª Corintios 5:15 [atrás]
29. Hechos de los Apóstoles 2:42-46; 4:32-35; 1ª Juan 3:14-18 [atrás]
30. Hechos de los Apóstoles 2:44-46 [atrás]
31. 1ª Corintios 12:27; Colosenses 1:24 [atrás]
32. Juan 14:12 [atrás]
33. Efesios 2:12 [atrás]
34. 1ª Pedro 2:9-10 [atrás]
35. Hechos de los Apóstoles 26:7; Apocalipsis 21:9-14 [atrás]
36. Malaquías 1:5,11 [atrás]
37. Tito 1:5; Jeremías 30:20; 31:1 [atrás]
38. 1ª Corintios 1:10; Efesios 4:3; 1ª Timoteo 2:8 [atrás]
39. Hechos de los Apóstoles 14:22 [atrás]
40. 1ª Pedro 1:6-9; 4:12-13 [atrás]
41. Romanos 8:29; Filipenses 3:10-12; 1ª Juan 3:2 [atrás]
42. 1ª Tesalonicenses 4:16-17; Mateo 24:30-31 [atrás]
43. Efesios5:26-27; Apocalipsis 19:7-8 [atrás]
44. Romanos 2:7; Apocalipsis 13:16-17 [atrás]
45. 2 Timoteo 3:1-5; Romanos 1:18-32 [atrás]
46. Juan 17:20-23; 1ªJuan 3:2-3; Efesios 5:26-27; Apocalipsis 19:7 [atrás]
47. Juan 15:18-21 [atrás]
48. 1ªCorintios 1:18; 2 Corintios 4:3 [atrás]
49. 2ª Tesalonicenses 2:9-12; Apocalipsis 13: 3,8 [atrás]
50. Apocalipsis 12:6 [atrás]
51. Apocalipsis 19:7 [atrás]
52. Isaías 66:17 [atrás]
53. 1ªTesalonicenses 4:16-17; Mateo 24:30-31; Apocalipsis 19:11-14 [atrás]
54. Apocalipsis 16:14,16; 19:19 [atrás]
55. Apocalipsis 20:2-3 [atrás]
56. Apocalipsis 20:4,6 [atrás]
57. Apocalipsis 20:7-10 [atrás]
58. Apocalipsis 20:11-13 [atrás]
59. Eclesiastés 3:11 [atrás]
60. Romanos 2:5-11; Apocalipsis 20:12; Juan 5:28-29 [atrás]
61. Apocalipsis 22:11 [atrás]
62. Génesis 2:17; Romanos 6:23 [atrás]
63. Hebreos 9:27 [atrás]
64. Apocalipsis 20:12-14; Juan 5:28-29 [atrás]
65. Apocalipsis 21:8; 22:15; Mateo 25:41,46; Romanos 1:22-32 [atrás]
66. Apocalipsis 22:11 [atrás]
67. Romanos 2:6,7,10; Juan 5:28-29 [atrás]
68. Romanos 6:23; Hebreos 9:27 [atrás]
69. Mateo 25.34-40 [atrás]
70. 1ª Corintios 6:11 [atrás]
71. Apocalipsis 22:11 [atrás]
72. 2ª Corintios 5:21; Efesios 2:13; Hebreos 9:14 [atrás]
73. 2ª Corintios 5:14-15 [atrás]
74. Apocalipsis 2:26-27; 5:10 [atrás]
75. Éxodo 19:5-6 [atrás]
76. Mateo 21:43; 1 Pedro 2:9-10 [atrás]
77. Jeremías 30:20; Hechos de los Apóstoles 2:44 y 4:32 [atrás]
78. Lucas 1:74; Hebreos 10:12,13 [atrás]
79. Mateo 7:21; Lucas 13:34; 1 Juan 2:17 [atrás]
80. 1ª Juan2:17; Efesios 2:10 [atrás]
81. Romanos 12:1,2; Efesios 4:5; Juan 17:25; Mateo 7:12-14; Juan 8:31,32,36,51; Efesios 2:10; 4:12; Isaías 53: 10-11 [atrás]
82. Marcos 9:11-12 [atrás]
83. Hechos de los Apóstoles 26:6-7; Santiago 1:1 [atrás]
84. Mateo 21:43 [atrás]
85. Mateo 5:18 [atrás]
86. Romanos 5:5 [atrás]
87. Mateo 21:43; 28:20; Isaías 49.6; Mateo 24.14; Hebreos 10:13; Apocalipsis 20:1-2 [atrás]
88. Mateo 6:9-11 [atrás]
89. Efesios 4:11-16 [atrás]
90. Dedicado con toda atención, con amor y afección, como un devoto. [atrás]
91. Juan 17:23 [atrás]
92. Mateo 5:14-16 [atrás]
93. Tito 2:14 [atrás]
94. Apocalipsis 5:9,10; Salmo 8; 102: 25-28; Apocalipsis 21: 1-3; Efesios 3:21 [atrás]
95. 1 Timoteo 2:8; 1 Corintios 1:2,10 [atrás]
96. Juan 13:34-35; Juan 17:11,21-23 [atrás]
97. Marcos 6:7-11 [atrás]
98. Apocalipsis 21:9,12; 22:3-5; Juan 7:17 [atrás]
99. 1 Juan 1:3 [atrás]
100. Juan 12:26 [atrás]
101. Números 23:9,21 [atrás]
102. 1Corintios 1:2,10; Juan 17:23 [atrás]
103. Juan 6:45 [atrás]
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